Este escrito representa la evolución de dos de las preguntas que más atemorizan a la humanidad: ¿Amas? ¿Eres amado?
Las dudas, la enajenación del pensamiento ante tal propósito de respuesta, la decadencia del desamor y el brillo del nuevo amor, la pérdida de la consciencia de uno mismo ante la intensa presencia del otro, la petición o la exigencia de algo más, siempre algo más…
Todo se torna extraño para quien evoluciona en esta historia, ya que ha de enfrentarse no solo a la persona amada sino a sí mismo.
La verdad o más allá, la autenticidad de sus intenciones, dañan más al yo que es primera persona, quien se nutre de un amor inalcanzable a veces, por ser la determinación de destapar su propia mentira, la encrucijada de todos sus caminos.
¿Será verdad que se ama como se ha de amar? ¿Será cierto que hacerlo nos lleva al dolor? Ya sea por el sentir de soledad que causa esto mismo, al pretender que no haya nada más allá del ser amado, o porque la felicidad conlleva inherente el sufrimiento cíclico de las dudas sin término, se plantean aquí más las preguntas que las respuestas.
Creo que hay una carencia casi absoluta de preguntas en la sociedad actual, tratada como colectivo universal y no como cultura en particular, así que es en lo que trato de ahondar al evidenciar ser el amor, el sentimiento fundamental de la vida social y no social.
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