Desde que estoy en la universidad, las cosas del instituto me han parecido poco más que un juego de niños. Vale, hace poco menos de dos años yo estaba allí, no debería estar dándomelas de viejo. Seamos sinceros, no obstante: la ESO es un paseo y Bachiller tampoco es un campo de minas que digamos. Hablo desde mi punto de vista, tuve la suerte de estudiar lo que más me gustaba y, por tanto, se me daba (ésta no es una entrada para discutir gilipolleces de ciencias contra letras, así que no alimenta
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