No tienes todo resuelto,
a veces dudas al hablar,
te quedas pensando en nada
y sonríes sin planear.
No presumes lo que vales,
ni te gusta aparentar,
pero llenas los silencios
cuando empiezas a llegar.
Y sin darme cuenta
te empecé a mirar,
entre tanta gente
fuiste la demás.
Así me gustas, sin disfraz ni calma,
con tus miedos pequeños y tu forma de amar.
Así me gustas, sin querer cambiar,
porque lo que eres conmigo
no se puede ensayar.
Te molestas, luego ríes,
dices “luego” y quieres ya,
guardas cosas que no dices
pero sé dónde están.
No prometes para siempre,
ni hablas de final feliz,
pero cuando dices “quédate”
todo empieza aquí.
No te pido nada
que no seas tú,
yo te elijo incluso
cuando dudas tú.
Así me gustas, cuando todo pesa,
cuando no sabes si quedarte o correr.
Así me gustas, sin dar explicaciones,
porque en lo sencillo
te volví a creer.
Si algún día no te ves suficiente,
si no sabes por dónde seguir,
pon tu mano aquí en mi pecho,
yo te explico lo que vi.
Así me gustas, sin miedo y sin razón,
con tus días nublados
y tu forma de sol.
Así me gustas, y no hay más que decir,
quédate tal como eres,
quédate aquí.
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