Heather nunca esperó encontrar el amor verdadero, para ser sinceros, incluso creía que eso solo eran tonterías típicas de novelas románticas y clichés del cine.
Pero un viaje inesperado a Florencia le demostraría que el amor verdadero sí que existe y que cuando llega, lo hace con fuerza, sin esperar a que estés lista.
Y su amor verdadero tenía nombre y apellidos: Domenico Agostini.
Un italiano rubio, de ojos azules, alto, encantador, con una sonrisa preciosa y una sensualidad arrolladora.
Ese es el hombre con el que Heather soñará todos los días desde que sus pies tocaron suelo italiano.
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