De los ejemplos se aprende. ¿Cómo no van a querer los niños jugar con los móviles, si ven que no nos separamos de ellos? Y si a esto le añadimos que son táctiles, emiten sonidos y tienen una gran calidad de color, ya lo ven como el invento de diversión del siglo.
No hay problema en dejárselos, en realidad, es una forma de experimentación. De hecho, cuando los tienen, demuestran grandes habilidades, como si fuesen innatas por haber nacido a partir del año 2000. Padres y dispositivos digitales
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