¿Sabes utilizar tu mente a tu favor?
¿Quién pone los límites?
Tenía 14 años cuando mi madre empezó a comportarse de forma extraña. Este era el adverbio que mejor describía la situación en la que vivíamos. En 2006 le diagnosticaron FTD (Demencia Frontotemporal) y recuerdo cómo me hizo sentir: me rompía el corazón ver a mi hermosa mamá, una mujer inteligente, sonriente, valiente y aventurera, que brillaba allá donde fuera, convertirse gradualmente en un ser humano apagado.
Durante 10 años adopté una actitud hacia ella basada en una capa de autoprotección, ya que yo no quería que ella se sintiera angustiada y yo necesitaba salir adelante. Un momento muy feliz para mí fue darme cuenta de que, cada vez que le contaba alguna aventura de mi vida, ella sonreía cuando yo sonreía, así que escogí la mentalidad de retarme a mí misma, aplicando lo que en 2022 conocí como PNL. Siempre he sido un alma optimista, motivada, rebelde, aventurera y con poca tolerancia a la queja. Si hay una queja, quiero una solución. Si hay un problema, quiero que se encuentre una solución. Y si no hay solución, quiero sacar lo mejor de la situación. Lo que eres, lo transmites. Y lo que transmites, lo creas.
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