Unas cuevas tenebrosas, en las raíces de las montañas de Kymylô, ocultaban el camino que llevaba a las ruinas de un castillo sombrío. Era gobernado por un terrible ser de los infiernos, de nombre Seprêx, y su ejército de Subûcs. Su poder se creía reducido a la nada tras ser derrotado, pero los habitantes de las aldeas cercanas profesaban que todavía seguía vivo, ya que, de vez en cuando y por la noche, desaparecían algunos infantes que esclavizaban para rehacer el castillo de su dueño. Cuando ll
All rights reserved