Con aire despreocupado pero con sus dotes de observación en guardia, el hombre se dirige al mostrador de facturación del aeropuerto. Aguarda unos minutos a que le toque el turno y, mientras, continúa mirando atentamente a su alrededor. Por fin le llega su vez pero la expresión de su cara se ha modificado. Es algo muy sutil que solamente alguien que lo conociera mucho sabría captar.
—Mire señorita, escúcheme atentamente.
—Por supuesto señor, ¿lleva maleta?
—Eso ahora es irrelevante. Es una sit
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