Me llamaban "El Ruedas"
mucho antes de aprender a conducir,
en una calle sin semáforos
donde el futuro no quiso huir.
La estación del Pozo era mi escuela
con profesores sin la oposición,
nos enseñaban a correr deprisa
cuando sonaban ciertas sirenas en el callejón.
Mis mejores notas las conseguía
en asignaturas que no salen en el boletín:
esquivar golpes, guardar silencio,
saber quién miente o quién va a por ti.
Detrás llegaron señores jueces,
mis tutores de toga y compasión,
me mandaron primero al Lavadero
y después la universidad de Carabanchel.
Allí conocí sabios del patio,
catedráticos del supervivir,
tipos con poca suerte y muchos pecados
predispuestos para compartir.
Estribillo
Y aunque digan que fui un delincuente,
una estadística, un error social,
yo conocí más caballeros
en aquellos patios que en la sociedad.
Porque un amigo no entiende de normas,
ni de corbatas ni de pedigrí,
hay quien roba llevando uniforme
y quien solo quiere un lugar donde vivir.
Mi madre fregó más escaleras
que versos he llegado yo a escribir,
quemó su juventud por dos chavales
y nunca quiso rendirse ni fingir.
Mi hermana se marchó con un gabacho,
Francia le pareció mejor lugar,
yo me quedé apostando a mis derrotas
contra la banca de la necedad.
De mis amores mejor ni hablamos,
siempre acabé pidiendo perdón,
llegaba siempre tarde a los abrazos
y demasiado pronto para el adiós.
Estribillo
Y aunque digan que fui un delincuente,
una estadística, un error social,
yo conocí más caballeros
en aquellos patios que en la sociedad.
Porque un amigo no entiende de normas,
ni de corbatas ni de pedigrí,
hay quien roba llevando uniforme
y quien solo quiere un lugar donde vivir.
Ahora vivo en el hotel para los quietos
cumplí medio siglo de aventuras,
y llegué a Vallecas al terminar
nadie sabemos qué habrá detrás.
No quiero lápidas ni homenajes,
ni que me absuelva un tribunal,
mando un beso a la parienta
y un dedo tieso a quien lo quiera mirar.
Y aunque digan que fui un delincuente,
una estadística, un error social,
yo conocí más caballeros
en aquellos patios que en la sociedad.
Porque un amigo no entiende de normas,
ni de corbatas ni de pedigrí,
hay quien roba llevando uniforme
y quien solo quiere un lugar donde vivir.
Estribillo
Y aunque digan que fui un delincuente,
una estadística, un error social,
yo conocí más caballeros
en aquellos patios que en la sociedad.
Porque un amigo no entiende de normas,
ni de corbatas ni de pedigrí,
hay quien roba llevando uniforme
y quien solo quiere un lugar donde vivir.
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