Estoy seguro que a mi lado, entre los otros asistentes, hay alguien a quien odio. Hay alguien pero prefiero mirar el rostro de la mujer famosa presentando su libro. Para eso está hecha esta pantalla gigante y estas sillas orientadas al podio. Para eso está su maquillaje eficaz y ese cerquillo casual y faraónico. Al principio, el espectáculo da para olvidar toda incomoda convivencia. Pero aún contaminado empiezo a contar el número de veces que ella nos devuelve la mirada a mi y a mi enemigo, quie
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