Una caricia y un beso,
amarse al anochecer,
un inexplicable gesto
que demuestra tu querer.
La acogida del ocaso
en algún rincón penumbre;
te amo mientras te abrazo
y te amo por costumbre.
Detalles que, tan pequeños,
son muestras de amor sincero:
el que busco con empeño,
el amor que siempre espero.
Rocío de madrugada
que mi rostro humedece,
mientras espero que un hada
nuestro amor compruebe y pese;
que lo acoja en las alturas
como fiel conservador
de las rutas tan oscuras
que ha de seguir el amor.
Quiero pequeños detalles
que te demuestren mi amor;
pequeños detalles tales
que dejemos de ser dos.
Seamos un alma viva
repartida en dos personas
que se sientan tan queridas
porque el amor les asoma.
Te amo y te necesito
y por eso las demás
a mí me importan un pito
pues te quiero de verdad.
Deseo que sólo tú
seas mía eternamente,
y que nuestro cielo azul
sea azul constantemente.
José Ramón Félix de la Rosa
1979
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