"Por fin reuní el valor suficiente como para abandonar la seguridad del refugio, y partir en busca de Madre. Por aquel entonces, tenía yo apenas diez años. Toda mi vida había transcurrido en la negrura de aquellos conductos. Bajo el haz de luz de la lámpara del refugio, apenas un tenue resplandor en la inmensidad de aquellos túneles en los que la oscuridad reinaba, era imposible determinar el final de un día y comienzo del siguiente.
Cuando ella se marchaba, siempre me obligaba a atrancar la puerta de chapa por dentro. Después, ella se marchaba y yo aguardaba su regreso en silencio, resguardado de los horrores entre las paredes de chapa. De vez en cuando, escuchaba en la lejanía los lamentos de los monstruos, que parecían salidos de una horrible pesadilla.
Hasta ese día, Madre nunca había tardado tanto en regresar. Estaba muy preocupado. Mi cerebro de niño no dejaba de imaginar los horrores que acechaban tras la puerta oxidada.
Las últimas provisiones se agotaron y ya no quedaban más baterías con las que alimentar la luz de la lámpara. Pronto me quedaría completamente a oscuras. Madre nunca me habría dejado solo en la oscuridad."
En la oscuridad de los túneles que transcurren a la ciudad de Jericó, en ruinas, donde los humanos se refugiaron tras el Desastre, hace ya tiempo, el niño Yuuki emprende un increíble viaje para encontrar a su madre desaparecida. En su camino, se topará con horrores inimaginables, y descubrirá lo que la desesperación puede llevar a hacer a los supervivientes.
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