Lisa Gherardini se casará a los 15 años con un rico mercader de seda, Francesco Giocondo, para salvar a su arruinada familia aristocrática. Conocerá a Leonardo da Vinci, Miguel Ángel Buonarroti y a Rafael Sanzio, entre otros. También a Giuliano II de Medici, con quien mantiene amistad desde su juventud, cuando quedó truncado bruscamente el amor incipiente entre los dos adolescentes al tener que huir precipitadamente Giuliano al exilio.
Leonardo le pintará dos retratos, en dos etapas distintas. El primero, a petición de su esposo y el segundo, a iniciativa del propio Leonardo para implementar sus experimentos y superar a Buonarroti, quien le había superado en escultura con el David. Un tercer retrato, hecho por Salai y otros alumnos, es confeccionado para Giuliano II bajo secreto.
Lisa tendrá que enfrentarse al círculo familiar, a los altibajos de su matrimonio, a la maternidad, a la muerte de su hija, al asedio de Florencia y a sus deseos de conocer y a lo mucho que echa en falta las conversaciones con Leonardo y la complicidad mutua.
La muerte de su esposo la enfrentará a la realidad del egoísmo de sus hijos y nueras. Se retirará al convento donde profesa una de sus hijas. Allí fallecerá y toda la ciudad acudirá a despedirla.
Años después, Buonarroti comprará la finca de Vignamaggio a los herederos de Lisa. Esa fue la dote de Lisa al matrimonio con Giocondo. Buonarroti busca allí la paz que halló en aquella mujer menuda que era capaz de detener sus tribulaciones con una sonrisa.
All rights reserved