AL DESGUACE ME LLEVAN es una novela coral narrada, en primera persona, por un coche familiar que nace en fábrica a comienzos de los 2000 y termina su viaje en un desguace. Entre ambos extremos circula una vida entera: la de Anna, enfermera y dueña del vehículo; Daniel, su pareja; y una casa que crece, ríe y también aprende a despedirse. Junto al narrador conviven dos inteligencias embarcadas —Verifika, auditora implacable, y Späher 2.0, vigía poético y vanidoso— que aportan humor, fricción y conciencia. A través de episodios urbanos y de carretera (atascos, cumpleaños, turnos de hospital, viajes extenuantes), el coche registra con ironía y ternura el latido de una familia y de una ciudad. En el tramo final, el desguace se vuelve escenario de voces memoriosas: taxi, autobús, fúnebre, barredora, tractor, autoescuela… Un “coro de máquinas” que, con monólogos breves y líricos, celebra la dignidad del oficio, la utilidad de las cosas y la continuidad que permite el reciclaje: “morir de éxito” para volver en forma de vigas, bicicletas o lámparas de cocina.
Con un tono de realismo lírico y humor compasivo, la obra reflexiona sobre la impermanencia, el cuidado, la memoria y el vínculo humano-objeto. Es una fábula contemporánea sobre cómo nos llevamos —y nos dejamos— los unos a los otros, hasta el último bip.
Género: narrativa contemporánea; fábula urbana; realismo lírico con elementos de comedia.
Extensión aproximada: ~55.000 palabras.
Palabras clave: coche narrador, desguace, reciclaje, duelo, familia, humor, ciudad, oficios, memoria, impermanencia.
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