Tal cual leen en el titular, debía pensar Otto, un austriaco de 56 años, vago por excelencia, estafador como medio de subsistencia y pieza angular lastimosa de cualquier servicio público que se preste. El susodicho, contento con su actual situación cobrando la pensión por desempleo que aún garantizan algunos Estados, Austria, por ejemplo, decidió, ante la inminencia de una revisión médica que certificase su incapacidad permanente, prescindir de tanta salud, que total, debió pensar, para seguir s
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