El amor no se muere, el amor se mata, se asesina y, a veces, se suicida sin razón. Lo vamos exterminando de a poquito, a cachos, a ratos, a veces, tantito...
¿Cómo, de qué manera puede uno violar —y con qué clase de permiso— un papel, manosear un teclado o, tan sólo pretender enunciar un sentimiento reflejado que nos trae tantos recuerdos, o tantos momentos por saborear?
Se Amaban, se almorzaban, se abrazaban.
Se Besaban, se baboseaban, se bocalizaban.
Se Cuidaban, se cenaban, se cicatrizaban.
Se Chambeaban, se chamuscaban, se cheleaban.
no paréntesis que conste que lo digo sin ánimo de rehuir responsabilidades y con todas las consecuencias punibles de tal nefandus peccatu cierra paréntiesis ...
Y, de repente, como tienen que ser estas cosas, aparece la serenidad, te besa y, de puntillas, descalza se cuela en la recámara más recóndita de tu cuerpo...