A somarse a las obras primerizas de Beethoven supone emprender un viaje hacia el futuro retrotrayéndonos al pasado inmediato del compositor. Como si diésemos marcha atrás —hacia 1796 por ejemplo— para, sabiendo de donde venimos, contemplar como ya dado el inefable salto que habremos de dar. En dicha expedición la mano del artista nos agarra con firmeza y nos advierte de que el pasado sirve, y seguirá sirviendo siempre, para tan exorbitante trayecto, e incluso se atreve a mostrarnos cosas de e
All rights reserved