Tu baúl,
no cesa de parir
Lozana y gestante dama,
el plasma de tu vientre,
¡racimos en bayas, no cesa de parir!...
Alumbras inviernos y otoños,
fecundas vida, delicatessen en rama,
desnudas el tronco,
y el fruto acamas,
en tu nutrida y hermosa sibil
¡ Y aquí dentro...
los siento trovar y plañir!
¡Natura!... iluminas a tus hijos,
anudados... a tu longevo cubil,
¡oriundos!...
de un castizo, y fastuoso jardín.
Níveos, atezados y áureos,
crueles, justos y tiernos,
la carga de tu núcleo,
los engendra sin fin...
En el hechizo de tu ardiente,
fresco, y cálido cubil.
¡Y es!... la ralea humana,
la que los hace,
sollozar y zurrir,
morir y resurgir.
¡Frondosa y rozagante dama,
amada y agraviada!,
abres las entrañas a tus hijos,
¡al igual que la hembra,
destapa su grupa,
emplata su seno,
y rasga su matriz!...
¡Mujer madre,
como madre Cósmica,
tu prolífico baúl, no cesa de parir!...
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