Cuando se conduce tras haber ingerido alcohol, se pone en peligro la seguridad vial. Esta conducta está castigada por dos vertientes: la administrativa y la penal. Si el conductor presenta una tasa de alcohol en sangre superior a 0,5 gramos por litro, o de alcohol en aire espirado superior a 0,25 miligramos por litro, se produce una infracción administrativa. Estas cantidades varían cuando los vehículos conducidos estén destinados al transporte de mercancías, de viajeros, al servicio público, de
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