Amigo lector, sosiéguese y antes de leer estas sátiras o como quiera llamarlas el autor, que de pura risa, pueden acelerarle el corazón y entre sonrisas maliciosas, sornas y palabras veladas, arrebatarle el sentido volviéndote Quijote y no por la triste figura, si no por la pérdida del seso que de tal menester le ocurra y póngase cómodo, ahueque el ala y disponga de buena luz, y al fondo, haga sonar una musiquilla diabólica y esquizofrénica para ahuyentar los malos pensamientos, y si al terminar de leer el susodicho librito, tiene ganas de quemarlo o ir a devolverlo, hágalo presto y sin demora, para que otro, no pase mal trago al leerlo.
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