A veces, uno se pone a pensar en su vida (en lo que hace, en lo que le gustaría hacer, en lo que no se atreve a hacer; en lo que le rodea, en la gente que se empeña en ponerle las cosas difíciles, en la rutina asfixiante y desmotivadora; en lo que tiene, en lo que perdió, en lo que desea, en aquello en lo que ya no cree) y se deprime por cosas que en realidad no tienen tanta importancia. Porque, sabes, en la vida hay momentos buenos (que nos parecen muy pocos) y momentos malos (que se nos antoja
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