Después de una improvisada experiencia sexual como dominatriz con un desconocido, cuando tenía dieciocho años, May Stewart descubre que solo consigue tener orgasmos, si el hombre que está con ella, no la toca. Dos años después, tras intentar sostener relaciones que puedan llamarse normales, toma la decisión de no involucrar más los sentimientos y en lo sucesivo, solo busca satisfacción sexual con hombres sumisos. Lo sobrelleva muy bien de esta manera durante trece años, cuando de pronto su vida da un giro inesperado.
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