Todo fue tan fugaz, tan tenaz que nunca sospeche que sólo me quería para una cosa. Aún así de tonta me quedé, de ilusa permití que hiciera de mí una marioneta personal. Creía en las segundas oportunidades, en lo real, no obstante, cuando me di cuenta lo perdida y sumida que estaba en ese abismo sin salida tuve miedo.
Mucho miedo.
All rights reserved