La vida de los Ardies siempre se ha regido por las piedras de sus ojos: esmeraldas, rubíes, zafiros y obsidianas, quienes dictarán cuál es su lugar en los bosques de los Ocho Soles.
Sin embargo, al nacer como hijo del Dios Río, lejos de las obsidianas, el futuro y las oportunidades se reducen a la mitad, pero todos tienen un lugar, y ese lugar debe ser honrado con la vida, sin importar lo que implique...
Hasta que alguien comienza a cuestionar las reglas.
¿Por qué los Ardies son como son? ¿Por qué son tan diferentes de sus hermanos Waraqs?
En esa tierra aparentemente pacífica, las preguntas de una niña con ojos de obsidiana podrían significar la salvación de su pueblo... ¿O acaso Umhala fue enviada por los Dioses para castigarlos?
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