Emma ha estado rodeada de lo mejor y de lo peor del ser humano desde que es pequeña.
Su madre, que le transmitió el amor por los libros, las palabras y las historias, murió cuando ella tenía quince años. Se quedó sola, cuidando a su hermano pequeño, Oliver, de tan solo seis, junto a un padre hostil que se decantó por una vida que terminó en sangre y que por poco costó la vida de Oliver.
Ocho años después de la tragedia, Emma ha perdido las ganas de escribir y, en cierto sentido, se ha perdido a sí misma. Ha tratado de mantener a Oliver ajeno a todo lo que ha sucedido a lo largo de los años, los problemas que ha arrastrado con ella misma. Y nunca ha llegado a saber si todas las veces en las que se sintió observada o perseguida fueron reales o producto de todos los traumas que la han acompañado.
No solo su padre no aparecerá una vez que salga de prisión, pareciendo haberse desvanecido, sino que Emma se percatará de que todo lo que ha sucedido en su vida, las horribles situaciones que se dan y se han dado en los últimos ocho años, no pueden ser casualidades, a menos que sea cierto lo que dicen ciertas personas de ella: que está maldita, que atrae a la mala suerte y que es un monstruo.
A medida que ese monstruo incontrolable crece dentro de ella, contrarrestado solo por la presencia de las personas que siempre le han dicho que la quieren, las únicas que la mantienen cuerda, comenzará a descubrir eventos no resueltos del pasado sobre sus padres y sus amigos, que datan de hasta treinta años atrás, que podrían llevar a revelaciones insoportables y a un funesto final.
Y es que llega un momento en el que todo lo que una persona oculta no puede ser ocultado más tiempo.
Llega un momento en el que todos los demonios internos terminan por salir disparados al exterior.
Llega un momento en el que debemos enfrentarnos a lo que más nos aterra en este mundo y Emma espera que, una vez llegado el momento, sea capaz de sobrevivir.
Y llega un momento en el que una historia sin final pide a gritos ser, por fin, cerrada. El problema es el desenlace que pueda acarrear.
Una historia sobre el alcance de los errores de los padres y las consecuencias que pueden llegar a acarrear sobre los hijos.
Sobre unas penitencias injustas.
Sobre quién es uno mismo.
Sobre el perdón y las segundas oportunidades.
Sobre las familias de sangre y las familias encontradas.
Y, también, sobre el más profundo rencor y la más pura humanidad.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0