¡Mamá, mírame! ¡Papá, estoy aquí, mira! ¡Mira cómo lo hago! ¡Mírame, mírame! Voy a hacerlo y tú me miras ¿vale?
¿Alguna vez tus hijos han dicho alguna de estas frases u otra parecida? Sí ¿verdad? ¿Te has preguntado alguna vez por qué esa necesidad de los niños de que los miren tanto?
La mayoría de la gente piensa que lo que les ocurre es que les gusta llamar la atención. Esto, aparte de ser un una calificación negativa hacia un acto espontáneo del niño, se queda en un nivel muy superficial.
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