Cuando abrí los ojos estaba desnuda encadenada a una fría cama de hierro. La chica se había cambiado de ropa, llevaba puesto un delantal blanco, su aspecto era totalmente opuesto a lo que vi en ella por primera vez. Sonreía de una manera desquiciada, al inicio me sentí desconcertada por la situación en la que estaba y la droga en mi cuerpo. Un olor estampó contra mi nariz, era el olor a cloroformo, ácidos y otras sustancias que no pude identificar, similares al olor de los hospitales.....Me metió el pezón en la boca, el sabor de la sangre y mi piel era tan asqueroso, así que lo escupí.....
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