El título elegido puede sonar pretencioso, existencialista, escrupuloso o, quizás, tan solo absurdo. Sinceramente, me da igual la impresión que pueda causarte dicho interrogante, sólo pretende hacer reflexionar, a quien se atreva, sobre la concepción de ciertos sentimientos relacionados con valores tan antiguos como la belleza que, actualmente, se consigue con dinero. Una vez aclarado esto, empecemos.
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