Lo sé, amigo:
cuando me miras así,
la nieve se derrite, la luz viaja...
Esta es tu historia.
Kay Siberian
En el tiempo de jaulas
mi corazón aprendió a soñar.
No con huesos de pollo,
no con sobras de pan.
Soñé con el extraordinario escalador
que sube a su destino y lo contempla.
Soñé con las blancas colinas
y los azules ríos de mi madre;
soñé con el tar encaramado en la roca,
soñé con el leopardo de las nieves
al acecho en la puerta de la madriguera.
Las veloces yeguadas de la
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