Aurora siempre tuvo los cuidados que requería, tal vez en exceso. Siempre recibió acusaciones por parte de su abuela, por el simple hecho de nacer un 25 de diciembre, acusaciones y conjeturas que recibió hasta el día de la muerte de la anciana. Aurora con tan sólo ventiún años murió, pero despertó el día de su entierro en la noche de navidad con un hambre voraz, con miles de dudas en su cabeza y con deseos de volver a casa.
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