"Yo no soy un asesino, o no lo soy en los términos actuales. No mato por alevosía, ensañamiento o por una recompensa. Solo soy un tipo que ama la verdadera justicia. Pero si hablamos de matar a alguien, sí, soy un matador. No soy un asesino en serie que corre apresurado a coger un puesto de reconocimiento para que le teman o producto de algún trastorno mental, pareciendo haberse olvidado de lo que es justo.
No es mi caso, no deseo que me conozcan ni ser famoso en las noticias. Mi objetivo es luchar por lo que debe ser corregido. Creo que el verdadero asesino evita verse enredado por la notoriedad de sus actos y la autoadoración. Y lo cierto es que esta carta no deja de ser un gesto de egocentrismo. Pero ha llegado el momento de dedicarme sin contemplación al estímulo del que soy esclavo: castigar a quien se lo merece.
El verdadero asesino no quiere demostrar nada, solo desea disfrutar de la filosofía que ha escogido.
No hay otro camino y nunca… lo hubo. "
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