Arrebolas,
así como llegas,
a medio vestir, descalza,
con el cabello suelto,
no dejas de arrebolar
con un furioso gesto,
con un guiño diminuto,
con una gota de elixir nuboso,
lúbrico,
buitral.
Así como llegas,
lloviendo sobre el prado que está frente a la casa
cayendo desde el cielo rojo, cada gota
una tú pequeña, diminuta,
formando una multitud y pretendiendo
invadir mis pantalones y mi oruga
mientras no dejas de arrebolar
detenida, exhausta
de tanta vergüenza
ajena,
All rights reserved