Quizá esté loco, lo sé, pero no había otra manera de conseguirlo. Salté sin pensar en las consecuencias. Tras mi 'traspiés', con la Señora, en el castillo llevaba días intentando esquivar las fauces de los perros de presa, las flechas de los arqueros; el galope de los jinetes me dejaba sin escapatoria por momentos, eran más rápidos tapando las posibles vías de escape y al final me vi acorralado
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0