Cuando carraspea, todavía recuerda en su garganta aquel sabor a tiza. Ahora ella peina canas y tiene la piel arrugada, pero mantiene la misma vocación.
Siguen vivos en su memoria aquellos ojos infantiles, ávidos por aprender y descubrir el porqué de las cosas, viviendo al unísono esa experiencia llamada «conocimiento», compartiendo aula e interés. Aún continúa creyendo en la Enseñanza Pública y que, gracias al esfuerzo de todos, un futuro distinto es posible. Sin embargo, la avaricia de uno
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