En el mundo de Eilyshe, una lluvia de meteoritos trae consigo una amenaza que pretende someter a todas las formas de vida. Un ser poderoso, una entidad formada por gusanos de humo oscuros, esas larvas flotaron junto al humo del impacto del meteorito, esparciéndose en el viento llegando al continente de Aruna entraron en la tierra, se introdujeron en los animales y las diversas razas que lo habitaban. Tiempo después una forma humanoide de gusanos abandono el cráter, cruzo levitando el océano alcanzando la costa donde se apoderó de un cuerpo de mujer y se hizo llamar Retlien.
Ella expandió sus gusanos enviándoles a buscar anfitriones, corrompiéndolos y controlándolos, los ojos de los poseídos se volvieron dorados, ella sonrió al verlos de rodillas en señal de sumisión.
Los seres de aquel planeta eran salvajes, aguerridos, codiciosos, traicioneros, celosos, guerras, muerte, dolor, ella le pondría fin. Uniéndolos a su mente colectiva, les otorgaría vidas tranquilas, sumisos y en paz.
Pero no era la primera vez que un meteorito traía un malvado invasor. Siglos atrás, dos hermanos llegaron en dos meteoritos diferentes: uno era un tirano que quería dominar el mundo, y el otro era un protector que se alió con los nativos. Ambos se enfrentaron en una batalla épica, y el protector perdió la vida, pero logró fusionarse con un chamán primitivo y crear una gema morada que derrotó a su malvado y codicioso hermano liberando a los esclavos sometidos.
Ahora, la gema morada es la única esperanza para detener a Retlien, y un joven granjero llamado Aeron recibía una marca en su mano que lo convertía en el único capaz de encontrarla. Aeron abandonó su tranquila vida junto a su hermana y un grupo de aliados y emprendió una aventura llena de peligros y sorpresas para salvar a Eilyshe del destino que Retlien les tenía preparados.
Acompaña a Aeron y Shile a través de la aventura la desdicha la muerte el amor y la guerra más allá de los océanos y las matanzas con el alma del mundo en sus manos
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