La cosa que más odiaba Waldo era su vivienda, su miserable y pequeña vivienda. Él no sufría de ningún trastorno obsesivo compulsivo hacia la limpieza, pero empezaba a creer que ese pequeño lugar lo había iniciado, y no era lo único.
¿De dónde habían salido esos personajes? ¿Él los había creado? Su mente había sido cambiada. La imaginación no tenía fin, casi como ese pestilente olor que provenía del baño, ni quemando el maldito desagüe podía irse.
Harto de todo decidió emprender un viaje con algo de sus ahorros, sin embargo nada resultó como esperaba. Desde sombras peligrosas a incendios accidentales se encontró, ¿acaso algo más le podría haber salido peor?
@GlowSpeech, 2018.
Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0