Las siguientes páginas contienen los trazos de una melancolía que tiene nombre de mujer.
Poemas, reflexiones, algún lamento y dos o tres intentos de vencer al olvido se incluyen entre los 49 retazos de un dolor parchado por las palabras que conforman este libro. Pero, ¿por qué no redondear a 50? Sencillo, porque a esta antología le falta un poema, el de la certeza de que ella esté a mi lado.
Esta colección no habla de grandes dolores como los que traen la muerte, el hambre o la enfermedad. Es solamente la introspección de una melancolía causada por el desamor, un desamor que se guardó en mi mochila, que se mezcló en el tubo de mi pasta de dientes, que se imprimió en mis revistas y que resistió todos los antibióticos con los que intenté erradicarla; una melancolía que aún no se cura del todo.
No se recomienda la lectura de este libro a corazones insensibles; tampoco pretende causarte lástima, sino ayudarte a prevenir la decepción o a aliviarte del malestar causado por la partida de una persona, o de varias de ellas.
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