Antonio abrió el armario de la habitación de Josefa y sacó un zapato, el primero que encontró, y comparó la huella con la foto que guardaba en su móvil de las marcas que encontró en su casa. No coincidía, pero siguió sacando zapatos hasta que encontró el que estaba seguro de que allí estaba. Y lo encontró estremeciéndose al confirmar sus sospechas. Las huellas de su casa eran de Josefa. Coincidían al 100%. Su cabeza bullía entre la rabia y la sensación de miedo por sentirse vigilado sin saber po
All rights reserved