Siempre escogida por el alma perdida,
Os encamina hacia un final sin salida.
¡Ya me examina desde la cima, se aproxima!
Osadía es recriminar la virtud merecida,
Nos expira la encima que precisa la vida.
Carmesí excita alguna experiencia no escrita,
Emana de las cenizas la premisa escondida.
Él se regocija en mi estampa maldita,
La salvación es excelencia cedida,
Esencia, cuerpo y verbo no nos pertenecían.
Nadie pagaría por una falsa profecía divina.
Envilecida la herida se olvida pero
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