Todos los días desaparece alguien en el mundo. A veces, una persona sale de su casa y no vuelve nunca más. Simplemente desaparece. Pero la cosa es mucho más grave y más espantosa cuando el que desaparece es un niño.
En un parque infantil, los niños juegan sin preocupación alguna. La escena que se dibuja ante nuestros ojos desprende inocencia por los cuatro costados: niños que se balancean en el sube y baja, se tiran por el tobogán, juegan a la pelota, acunan a sus muñecas... Las madres observan
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