S i Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Y París, cansado de esperarme, ha decidido visitarme en sueños para que al fin yo pueda decir: «Sí, he estado en París».
Hice fotos con la cámara de mi mente, y ahora no sé qué debo hacer para enseñároslas y demostraros que estuve ahí y lo maravilloso que es. Para empezar, diré que he dormido en una habitación con vistas a la Torre Eiffel, a tan solo unos siete pasos, y con EEUU proyectado en el cielo. Lo sé, algo inconcebible en la realida
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