Al abrir este libro, sus páginas pasan sin autorización del lector. Simplemente movidas por el viento oceánico del este.
Se complementa el olor a sal del mar profundo y hasta se sentirá el frío en los pies al imaginar mojarlos a orillas de la extensa playa.
En ese mismo lugar, donde los primeros rayos de Sol comienzan a iluminar el suelo patrio, está el departamento de Rocha.
Palmerales, llanos y pedregales caracterizan la zona, pero su costa y en particular la playa La Paloma, inspiraron a la autora a homenajear las bellezas lugareñas.
Y ahí está. Erguido como torre misteriosa, un faro que la identifica.
Contenedor de infinitas historias de navegantes y de enamorados. Sin envejecer desde 1874. Con sus ciento cuarenta peldaños de escalera caracol, visitado tanto por aventureros como apasionados por sentir en el cuerpo el viento filoso y la cercanía al mar.
Para los amantes de la casi desierta playa, la curiosidad los lleva a saber que el océano se devoró la isla frente a la costa que se asemejaba a la figura de una paloma desde lejos.
Apreciar sus obras es sentirse en ese lugar.
Allí la Naturaleza es tan libre como el galopar del corcel que nos presenta.
El tiempo invade la construcción del hombre si no se está atento a la vegetación que se expande.
Bellos paisajes denotan estados de ánimo de la artista apoyada en los inigualables lugares de la zona oceánica de nuestro hermoso país.
Teresa Nocetti Amato
Montevideo - Uruguay
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