Cuerpo ausente, perfume de cuerdas tensas. Tú, guitarra perdida en el naufragio de una canción última. Cuentan que vieron tus cuerdas flotando a la deriva, trenzándose en una red para peces enamorados; dicen también, que en el lugar del hundimiento hay una concentración de sirenas que no han resistido el eco de tus últimos acordes.
Fotografía: Liliana Muente.
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