Es hora de dar Gracias por la cosecha recogida, por los dones recibidos, siglo tras siglo, minuto a minuto, de la Huerta Infinita, sembrada y cuidada por almas antigüas.
Gracias por la rosa y la espina, la luz y la sombra: una a la otra se reafirman, esculpen con dolor y alegría nuestro ilusorio ser.
Es la hora en que hablan las estatuas, coronadas de hiedra y granada, con voces de sibilas: "Otros vendrán a agradecer lo vuestro.., asi se tejen el pasado y el futuro en el presente eterno"
A.
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