Las diferencias entre la humanidad ya no se limitan al dinero o al estatus social, las diferencias de pensamiento y credo con respecto a la diversidad sexual crearon más daño que cualquier guerra por petróleo. Al final cada persona luchó por tener un espacio en donde pudieran ser ellos mismos; solo que esto generó una división tan grande que ahora hay un desequilibrio en la balanza, cada ciudad a un extremo y en medio de esto el caos que eso genera. Es aquí donde me muevo día a día, en una de esas ciudades perdidas, es aquí donde me pregunto: ¿Cómo puede alguien lejano estar tan cerca?, ¿cómo puede un desconocido cambiar tu vida en poco tiempo? Esas eran preguntas sin respuesta para mí, mientras caminaba por las calles oscuras de una ciudad podrida y llena de vicios, donde para sobrevivir vendes tu cuerpo por un pedazo de pan o los niños son obligados a trabajar. Todo era vacío y sin sentido, hasta que un día escuché el latir de mi propio corazón, soy prostituta soy amiga, soy mujer. Me llaman Gaia y esta es mi historia.
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