Una mañana cualquiera, un matrimonio (63/57) se suben a una línea de autobús en especial que recorre la ciudad. Una vez sentados, esperan tranquilamente, y observan como pasajeros de diferentes edades, etnias, personalidades, van subiendo y bajando del transporte. Una mujer (29) se sube en el trayecto, los tres se miran. La mujer se sienta en la parte trasera, al final del vehículo. Durante el recorrido, el hombre se levanta para ir hacia al conductor, para decirle que no se detenga en las paradas, y que active el letrero de “sin servicio”, el conductor se jacta por lo que escucha, pero al momento se fija en que el desconocido tiene un arma, el misterioso hombre le dice que no dudará en usarla. Las dos mujeres se levantan de sus asientos, se mueven por el bus, para colocarse adecuadamente, y sacar sutilmente sus armas, avisan a los pasajeros sin armar escándalo, que entreguen sus teléfonos móviles, los pasajeros, gritan, se asustan, pero viendo las armas intentan mantener la calma. Después de un largo rato, los pasajeros empiezan a preguntar qué quieren, los secuestradores no dicen nada, solo piden a los pasajeros, por la seguridad de todos que mantengan la calma, que eviten llamar la atención, y/o hacer alguna tontería, a través de las ventanas. El viaje es angustioso para todos, se hace lento y tortuoso. Los secuestradores siguen sin decir nada, solo vigilan a los pasajeros, esperando a que nadie se fije en el interior del autobús.
En otro lado de la ciudad 3 jueces reciben un enlace a través de su correo personal que contiene un audio misterioso, en el que se escucha como alguien asesina a una joven. Este mensaje alterará la vida de muchas personas que rodean a esos jueces, incluidos los secuestradores del bus. Comenzará una cuenta atrás, para que los secuestradores, jueces y demás personajes que van apareciendo, deban encontrarse en un punto para esclarecer la verdad que esconde el asesinato de la joven.
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