Sin duda, él era un ángel. No tenía alas. No tenía un halo de luz sobre su cabeza. No iba vestido siempre de blanco ni podía volar. Pero era un ángel. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Con sus defectos y sus virtudes. Porque nadie es perfecto. Era amigable, era divertido, simpático, generoso...pero también era reservado, egoísta y extremadamente orgulloso.
Aun así, era un ángel que se fue demasiado pronto. Nunca llegamos a valorar realmente lo que tenemos hasta que lo perdemos. Cuando lo
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