Cuando Martina acompaña a su padre a hacer algunas compras, no imagina que esa decisión cambiara por completo la existencia de su corta vida. Se queda hipnotizada por unas figuras de unos duendes, como si estos estuvieran cargados de vida. Aparentemente frágiles, supuestamente inofensivos, Raúl y Fermín; que así es como ha decidido llamarles nuestra pequeña protagonista, se convertirán, no solo en los protectores del hogar a pie de las escaleras del portal, sino en unos aterradores y despiadados monstruos que se alimentarán de su sufrimiento, de su angustia, y de su miedo.
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