Se trata de una novela caleidoscópica que puede atraer a lectores de amplio espectro. Por un lado será del gusto de los que busquen el entretenimiento de una novela de aventuras. Por otra parte, a estos lectores, se pueden sumar los que se sientan atraídos por los componentes de una novela prehistórica que narra la vida en el calcolítico. Por último las intrigas de la parte que transcurre en la actualidad, serán otro foco de interés para completar los argumentos de venta.
La pintora de piedras avanza en dos direcciones. La primera nos adentra en una novela de aventuras ambientada en los inicios de la Edad del Cobre. El germen del que nace son los recientes descubrimientos arqueológicos que demuestran que la mujer prehistórica tenía un papel bastante diferente al que le había sido otorgado por la tradicional visión machista de la Arqueología. Bajo esa premisa la trama nos muestra a una mujer obligada a abandonar su grupo y a emprender una huida. La novela narra un viaje cargado de descubrimientos para la protagonista, que harán reflexionar a los lectores sobre las desigualdades de género actuales, sobre la conexión con la naturaleza, sobre los afectos, sobre la maternidad, sobre la importancia de conocer el mundo que nos rodea, sobre la implicación de la evolución tecnológica en la condición humana y sobre los motores que empujan a la creación artística. Para escribirla y tratar de que sea fiel a la época en la que transcurre, me he documentado con artículos científicos, libros de divulgación, tesis doctorales... Pero sobre todo he contado con la colaboración de dos profesores de Arqueología (uno experto en pinturas rupestres, el otro en la época en la que transcurre la historia). A pesar de eso no es una novela con espíritu académico, ya que se centra en las vivencias de su protagonista y no en dar una lección sobre la vida en el calcolítico.
La segunda dirección en la que avanza es una trama en el presente. Conocemos a los personajes que se van a encargar de encontrar los vestigios de Ata en un yacimiento. En esta parte aparecen intrigas en las que el lector encontrará excusas para reflexionar sobre las consecuencias de la despoblación del mundo rural, el sexo, la mercantilización del conocimiento o el recurrente enfrentamiento entre razón e instinto, que moldea la condición humana.
La forma en que se conectan ambas direcciones son los objetos que han acompañado en vida a Ata y que han ido encontrando en el yacimiento los protagonistas de la segunda trama.
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