Al mudarse a un pueblo tras obtener una plaza fija en la administración, Paula añora su vida en la ciudad. No es capaz de dejar atrás las noches de marcha con las amigas, sus divertidas clases de zumba y las muchas distracciones que Córdoba ofrece. El pueblo le gusta, quienes no le gustan son sus vecinos de al lado. Le encantaría poder largarse de allí algún día y fantasea con regentar su propio hotel rural, pero sabe que eso es casi inalcanzable. Sin embargo, soñar es gratis y eso la lleva a un lugar idílico. En situaciones tan dispares como la boda de una amiga y un paseo por un cortijo abandonado conocerá a dos hombres que van a remover todo su mundo interior. Tendrá que decidir qué es lo que quiere realmente, si merece la pena luchar por ello y con quién desea compartir sus sueños.
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